El profesor González Maestro y las charlatanerías
De ahora en adelante, para abreviar, en el texto de esta entrada me referiré al practicante del autodenominado menester de influencer como «flue».
Hay tanta gente buscando «flues» por las redes sociales como ovejas buscando pastor. Lo que dice el «flue» casi se ha vuelto palabra de Dios (o eso se lo cree él, al menos), y por esta razón no hace falta ser de muchas luces para darse cuenta de que cualquiera que se arrogue conocimientos de medicina sin tener formación en ella para ponerse a pontificar ex cathedra sobre el tema en las redes sociales, puede suponer un peligro para la salud pública.
Riesgos comparables podrían derivarse de quienes, igualmente sin haber seguido estudios específicos, se dedican a dar consejos profundos sobre otras materias susceptibles de acarrear graves consecuencias para quienes las manejan en la ignorancia.
Por ejemplo, es peligroso hacer caso de quienes, sin tener carrera sobre ello, aleccionan sobre el manejo de productos químicos y sus reacciones, o de aquellos otros que aconsejan sobre arquitectura o ingeniería sin ser arquitectos o ingenieros.
Cualquiera con dos dedos de frente debe convenir en que hacer caso a este tipo de «flues» expone a sus seguidores a sufrir graves accidentes, o incluso a la muerte.
Claro que hay materias en las cuales, por muchas tonterías que diga, el «flue» nunca va a suponer un peligro letal. Nadie se va a morir porque surjan, por ejemplo, personas carentes de toda formación académica como filólogas o literatas que se pongan a decir idioteces sobre el tema. Presuntos «escritores» incluidos.
Nadie se va a morir ni aunque estos «flues», con el atrevimiento que proporciona la ignorancia, se dediquen a pretender que refutan a personas que han pasado toda su vida formándose, estudiando y pasando exámenes como profesionales en la materia.
Así que, lógicamente, los «flues» que pretenden hablar ex cathedra sobre estos temas proliferan sobre el resto, y forman una comunidad especialmente virulenta.
Curiosamente, una de las personas con mayor autoridad para hablar de literatura cuyos vídeos se exponen en las redes sociales, es también una de las más contestadas por parte de los «flues» de menor calado en cuanto a formación para saber de qué hablan.
Me estoy refiriendo a Jesús González Maestro.
Este señor es profesor titular en la Universidad de Vigo, y tiene un amplio currículo que se puede consultar si se pulsa sobre su nombre en el enlace que le he puesto.
Yo no voy a decir que las tesis que expone el profesor González Maestro sean irrefutables. Lejos de mi intención expresar tal cosa. No he tenido tiempo para seguirlo con la suficiente profundidad. Pero lo que sí afirmo es que la inmensa mayoría de los «flues» que aparecen en Internet con la pretensión de atacar lo que dice sólo hacen el ridículo.
González Maestro expone su teoría de la literatura sobre unas bases que lleva muchos años desarrollando, y desmontársela no es tarea fácil.
No es fácil para quienes llevamos muchos años estudiando académicamente en qué consiste este fenómeno que llamamos «literatura» y nos dedicamos profesionalmente a desentrañarlo.
Y, por supuesto, refutar lo que el doctor González Maestro dice sobre su materia es, para quienes no hayan seguido este tipo de estudios hasta cierto nivel que ya les digo que no se adquiere de la noche a la mañana, un objetivo tan lejano como interpretar la parte solista de un concierto de Rachmaninov para una persona que no ha puesto un dedo sobre la tecla de un piano en su vida.
No exagero ni lo más mínimo. Es literal.
Claro que, como les decía al principio, decir tonterías sobre materias como literatura o lengua no compromete la vida de nadie, así que, en este sentido, pueden ustedes hacerlo con toda tranquilidad. Por mucho que lleguen a caer en el ridículo.


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