Un poema de Víctor Hugo en la pluma de Pastor Díaz

Al hojear el volumen de las poesías completas de mi paisano don Nicomedes Pastor Díaz (1811-1863), me encuentro con el poema titulado «Mariposa y flor», que aquí traslado:

«No —decía a la errante Mariposa
Triste la Flor, del tallo suspendida—,
   No vueles más.
   ¿A qué en la vega giras vagarosa,
Mientras me agito al duro tronco asida?
   ¿Por qué te vas?...

   Amémonos, unamos la existencia
Aquí, donde tan lejos de los hombres,
   Nos puso Dios;
   Dó huyendo su maléfica presencia
Nos crean, confundiendo nuestros nombres,
   Flores las dos.

   Mas ¡ay! que el aura leve te arrebata;
En tanto, dura me aprisiona al suelo
Honda raíz.
Y no me es dado en círculos de plata
Girar contigo, y perfumar tu vuelo.
   ¡Suerte infeliz!...

   Y allá lejos te pierdo en la pradera.
O inquieta cruzas la esmaltada alfombra
   De flor en flor,
   Mientras yo quedo, en soledad severa,
A ver lenta girar mi propia sombra
   En derredor.

   Mas tú vuelves, y tornas, y te agitas,
A cada flor mostrando brilladora
   Un nuevo encanto.
Así mi ansiosa juventud marchitas;
Así me veis, volviendo a cada aurora,
   ¡Bañada en llanto!

   ¡Oh! coronen mi afán horas felices,
Y fiel amante ya, tu vago vuelo
   Reposa en mí.
   Toma en la tierra como yo, raíces;
O alas me da para cruzar el cielo,
   Unida a ti.»

La composición es paráfrasis de otra de Victor Hugo, que copio a renglón seguido en su versión original francesa:

 La pauvre fleur disait au papillon céleste:
Ne fuis pas!...
Vois comme nos destins sont différents, je reste.
Tu t'en vas!
Pourtant nous nous aimons, nous vivons sans les hommes,
Et loin d'eux!
Et nous nous ressemblons et l'on dit que nous sommes
Fleurs tous deux!
Mais hélas, l'air t'emporte, et la terre m'enchaine.
Sort cruel!
Je voudrais embaumer ton vol de mon haleine.
Dans le ciel!
Mais non, tu vas trop loin, parmi des fleurs sans nombre.
Vous fuyez!
Et moi je reste seule à voir tourner mon ombre.
A mes pieds!
Tu fuis, puis tu reviens, puis tu t'en vas encore
Luire ailleurs!
Aussi me trouves-tu toujours à chaque aurore
Tout en pleurs!
Ah! pour que notre amour coule des jours fidèles.
Ô mon roi!
Prends comme moi racine ou donne-moi des ailes
Comme à toi!

En su versión española, Pastor Díaz nos advierte al pie de la página:

Esta piececita, sobre desfigurarse como toda composición traducida, pierde mucha parte de su gracia por sola la circunstancia de que los nombres mariposa y flor son ambas en castellano del género femenino, al paso que en francés, siendo fleur del femenino, y del masculino papillon, corresponden a los dos sexos con una analogía más completa.

El original francés fue musicado por el gran compositor Gabriel Fauré (1845-1924), cuando este contaba tan sólo dieciséis años. Es su primera composición vocal de la que tenemos noticia. Una versión para soprano y orquesta de esta canción de Fauré, se puede ver en el siguiente vídeo:

Con objeto de adaptarla a esta música, presento aquí la siguiente traducción:
     
     La pobre flor le habló a la empírea mariposa:
      —No te vayas.
      »¡Qué distintos destinos! Yo aquí, anclada y sola,
tú te marchas.

      »¡Ay! Pero es nuestro amor lejos de los humanos
tan feliz
que hasta si somos flores los dos, no dudamos
que es así.

      »Cuando el aire te lleva, yo a tierra me aferro
por cruel suerte.
      »¡Ojalá que mi aliento fragante hasta el cielo
te envolviese!

      »Mas te pierdes, y a infinitas flores ignotas
huyes ya,
mientras quieta, a mis pies, sólo puedo a mi sombra
ver girar.


      »Vas en vivos vaivenes llevada a otras flores,
tan lejanas
que, a tu vuelta, mi llanto ha agotado sus brotes
en el alba...

      »¡Ay, mi rey! ¡Haz correr nuestro amor en jornadas
de fiel luz!
      »¡Haz que raíces te crezcan, o ponme unas alas
como tú!

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